La presentación de platillos se ha vuelto tema vital en la gastronomía contemporánea, hace alusión a que "el amor entra por los ojos". Las posibilidades son infinitas, dependen de la creatividad que cada quien le imprima. Cabe decir que la presentación y los sabores siempre deben de ir de la mano. Algunas sugerencias que facilitan esta tarea son:

  • Colores que sean agradables a la vista, con cierta intensidad pero sin parecer artificiales.
  • Las porciones que se sirvan deben ser suficientes pero no abundantes, pues de ser así se corre el riesgo de parecer un platillo poco cuidado.
  • En el caso del plato fuerte, las guarniciones deben ir independientes de la carne que se sirva.
  • El gramage aproximado en crudo para el platillo principal debe ser de 200 g.
  • Si se sirven varias porciones de una misma preparación se sugiere que sean nones. Por ejemplo: 3 crepas o 5 profiteroles.
  • En los últimos años se ha utilizado dar volumen a los platillos, esto puede ser con láminas de ingredientes fritos, en el caso de preparaciones saladas o el manejo del azúcar.